En una reciente visita al Planetario de Castellón con mis hijos me di cuenta de algo que aún no sabía: allí mismo está el centro de visitantes de las islas Columbretes, esas islas con las que sueño desde que vivo por estas tierras. Esas islas que, según el mito del cuento escrito por Josep Pascual i Tirado (que proyectan en la bóveda del planetario) fueron conquistadas por el gigante Tombatossals. En el centro de visitantes hay mucha información sobre las islas: sus hábitats, su vegetación, cómo se formaron, cómo acceder a ellas y muchas fotos e imágenes que despiertan la curiosidad por conocer este lugar situado a unos 50 kilómetros de la costa. Hace un tiempo sólo las visitaban los pescadores y los piratas, ¿os imagináis contando todo esto a un niño de 6 años y una niña de 4?, es tan mágico, tan sugerente.
En el mismo centro de visitantes nos dieron recomendaciones para contratar una embarcación privada con la que llegar hasta Columbretes, se debe pedir autorización para navegar hasta allí puesto que están protegidas como Reserva Marina. Actualmente las islas están deshabitadas aunque durante algún tiempo han residido allí los sucesivos fareros y sus familias, hasta la automatización del faro. Desde luego la vida allí debió ser dura porque a pesar de que el medio acuático es muy rico el terrestre no lo es tanto, además la anterior presencia humana (no sólo los habitantes sino además la utilización como campo de tiro) ha diezmado considerablemente la fauna y flora. Sin embargo las aguas de las islas son un lugar donde muchas especies marinas encuentran su refugio.
Este curioso archipiélago está formado por cuatro conjuntos de islotes llamados: l’illa Grossa, la Ferrera, la Foradada y el Carallot, el lugar más elevado de las islas está situado a tan solo 67 metros.